jueves, 20 de noviembre de 2014

Ecosistema del dolor

Quiébrate. Pártete en tantos trozos, y deja de ser tú.
Llora.
En voz alta, a ratos; entre comida y comida.
Suspende toda sonrisa de esos labios.
Ahógate en el mar de llanto.
Suprime el miedo a no estar bien.
Libera tu mente de todo silencio estático.
Toma duchas de dos horas, deja que el agua respire en tu dolor.
Sobrevive, a esa inmunda sensación de culpabilidad.
Perdónate. Perdónala.
Abrázate a los recuerdos. Llora entre ellos.
Escríbele una última carta.
Respira su última conversación.
Saborea ese salado dolor, exprime y siente esa dolencia.
Amortigua tus llantos con más recuerdos.
Toma sus fotos y píntalas en blanco y negro.
Escucha su voz.
Tararea su música.
Soporta otra noche más de insomnio.
Cocina sus recetas.
Revive sus reprimendas.
Comete sus errores.
Exhala.
Échala de menos.
Llora.
Llora y no la olvides.
Llora tanto o más de lo que te puedes permitir.
Aboga a sus palabras.
Siéntela en tus venas.
Siente el dolor de estar vivo.
Y cuando por fin seas sólo jirones de tu dolor.
Déjala ir.




No hay comentarios:

Publicar un comentario