miércoles, 18 de febrero de 2015

Pum

Alguna vez te has puesto a pensar, ¿qué pasaría si esa persona que tanto te importa, desaparece?

Y no, no me refiero a que muera. Me refiero a desaparecer. Pum, adiós.

Sería como si nunca hubiera sucedido.

Sería como un conejo en la chistera.

Antes de la chistera. Ni conejo, ni mago.

¿Y entonces, que sería entonces...?

Recordarías esas charlas sin sentido y con sentido. Recordarías ese momento en el que creíste que debería estar contigo siempre. Ese momento que creíste que eras tan especial como para vivir ese preciso instante. ¿Y entonces?

¿Por qué no echas de menos?

Es que acaso todo esa conjetura lo hizo el ego, y por tanto ahora ya casi ni importa...

¿Y entonces, por qué no desaparecer?

Sí, porque desaparecer desapareces un poco, si esa persona que creíste especial también desaparece.

No sé, podríamos desaparecer cada día más. Cada día un poco más.

Cada día por momentos.

Antes de lavarnos la cara. Antes de corrernos. Antes de olvidarnos la lista de compra. Antes de querer.

Podríamos desaparecer...

Y entonces. Ni Pum. Ni adiós.


Maldita sea Dylan, nunca me escuchas.


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